Los silos son parte del paisaje de la España más rural. Lo han sido siempre. Altos, robustos, carentes de cualquier aprecio a la estética, pero enormemente útiles para almacenar cereal y sostener durante décadas la economía agrícola. Ahora, la mayoría son simplemente eso: parte del paisaje, vestigios de otra época y en desuso. Sin embargo, en Extremadura, donde son, si cabe, todavía más visibles, van a dejar de ignorarlos. Un proyecto, `Thesilo ́, busca darles una segunda vida tan inesperada como estratégica en el contexto actual: transformarlos en grandes almacenes de energía.La iniciativa, liderada por el Centro Ibérico de Investigación en Almacenamiento Energético (CIIAE), propone básicamente eso: reutilizar estas infraestructuras para resolver uno de los principales retos de la transición energética, que no es otro que el almacenamiento. «Es una forma de aprovechar edificios que fueron muy útiles en su momento y que ahora pueden volver a serlo, pero en otro ámbito completamente distinto», explica Javier de Francisco Morcillo, profesor de la Universidad de Extremadura y conocedor del proyecto.Extremadura es una de las regiones líder en producción de energía renovable. La abundancia de sol, agua y viento la convierte en un territorio privilegiado para la generación energética, pero, ese potencial tiene una cara menos visible y preocupante: el excedente. En determinados momentos, especialmente en verano, la producción supera ampliamente la demanda. Cuando eso ocurre, la energía no se puede almacenar fácilmente y se pierde: «Se llegaron a desperdiciar 129 millones de energía renovable el pasado verano, si hubiésemos tenido capacidad de almacenamiento suficiente, podríamos haber respondido mejor a ciertas situaciones», lamenta De Francisco.Noticia relacionada general No No Descarbonización/ Un cambio en 'stand by' Las semillas de la electrificación de la España vaciada no encuentran el abono adecuado María José Pérez-BarcoAlmacenar energía no es solo una opción, sino que es, para una región como Extremadura. casi una obligación. La solución que plantea `Thesilo ́ es utilizar el interior de los silos para almacenar calor. ¿Cómo? El proceso consiste en rellenar los depósitos donde antes se guardaba el grano con materiales granulares, principalmente arena. Este material, con alta capacidad de retener calor, permite acumular energía térmica durante periodos de producción elevada.Una vez almacenada esa energía, mediante sistemas de intercambio térmico, ese calor puede transformarse y distribuirse para su uso en viviendas, industrias o instalaciones cercanas: «La arena es un excelente acumulador de energía, una vez almacenada, podemos redistribuirla cuando sea necesario», explican fuentes de la consejería de Industria, Energía, Ciencia y Territorio de la Junta. Este modelo no solo permite aprovechar infraestructuras ya existentes, reduciendo costes e impacto ambiental, sino que también introduce una solución flexible y escalable para el almacenamiento energético. Un silo pilotoEl proyecto va a tener como punto de partida el municipio cacereño de Torremocha, que ha cedido uno de sus silos para desarrollar el prototipo. A partir de él, se está articulando una red de colaboración transfronteriza con participación de ocho entidades: cuatro españolas y otras cuatro portuguesas. Entre ellas, se encuentran centros de investigación, organismos públicos y empresas tecnológicas.Destaca el propio CIIAE, que se está desarrollando en Cáceres y lidera la parte científica del proyecto. Cada entidad aporta conocimiento en ámbitos específicos, desde materiales de construcción hasta sistemas energéticos, en un esfuerzo coordinado para desarrollar una solución viable y replicable.`Thesilo ́ se enmarca dentro del programa europeo Interreg, donde Extremadura ya ha conseguido consolidarse como un actor relevante en la captación de fondos europeos para innovación: «Nos estamos especializando en proyectos ambiciosos vinculados a la ciencia, la tecnología y la energía», dice la Junta. Esta apuesta estratégica busca situar a Extremadura en la vanguardia de la transición energética, no solo como productora, sino también como gestora eficiente de la energía.Innovar en lo rural Más allá de la innovación tecnológica, el proyecto tiene un fuerte componente territorial. La reutilización de silos puede contribuir a dinamizar zonas rurales, generando actividad económica y empleo en entornos afectados por la despoblación. Además, el modelo permite, dice el profesor De Francisco, acercar la energía a los puntos de consumo, reduciendo pérdidas en el transporte y aumentando la eficiencia del sistema. La posibilidad de abastecer directamente a industrias o comunidades cercanas abre la puerta a un nuevo modelo energético más descentralizado y sostenible.`Thesilo ́ refleja un cambio de mentalidad en la gestión energética. Ya no basta con producir energía limpia, toca guardarla y utilizarla de forma inteligente. Y en este contexto, los silos, símbolo del pasado agrícola, podrían convertirse ahora en iconos de la transición energética. En tierras extremeñas, al menos, están convencidos de ello. Tradición e innovación de la mano: «Si la ciencia, la investigación y la innovación funcionan, Extremadura dará mucho que hablar», sentencia de Francisco, que resume bien la esencia de un proyecto impensable hace apenas unos años.
De graneros a baterías térmicas: así quiere Extremadura convertir sus silos en almacenes de energía