El dolor en el pecho es probablemente la imagen más asociada a un infarto, pero no siempre aparece de esa manera. En las mujeres, una emergencia cardiovascular puede manifestarse a través de señales menos conocidas y más difíciles de relacionar con el corazón, lo que puede retrasar la búsqueda de atención médica. Fatiga intensa y repentina, dificultad para respirar, náuseas, sudoración fría, mareos, sensación de inestabilidad o molestias en la espalda, el cuello, la mandíbula o los brazos son algunos de los síntomas que pueden hacerse notar. Así lo explica el Doctor Gonzalo Navarrete, jefe de Cardiología de Policlínica Gipuzkoa, de Quirónsalud.
Cuando un infarto no lo parece: las señales de alerta que las mujeres no deberían ignorar