La geriatra Cristina Garzón es experta en cuidados paliativos y atención integral a las personas mayores en el Hospital de San Juan de Dios de Sevilla. Esta médica especialista, que trabajó durante 23 años en el sistema sanitario público de Barcelona, ha orientado su práctica hacia la medicina preventiva y la gerociencia con el objetivo de promover en envejecimiento saludable. Combina su actividad hospitalaria con la atención domiciliaria a través del proyecto Geriatra en Casa, donde ofrece una atención personalizada a pacientes mayores complejos. Garzón ha dirigido un estudio pionero en Andalucía sobre personas centenarias en su hospital y asegura que la medicina del siglo XXI ha de ser la preventiva.-¿Cómo influye la religión de una persona a la hora de afrontar los últimos momentos de su vida?-Hay tantas formas de vivir ese momento como personas. Hay pacientes que necesitan hablar abiertamente de la muerte y organizar hasta el último detalle; otros prefieren sin embargo vivir el presente sin ponerle nombre a lo que está pasando. Algunos hacen muchas preguntas, otros ninguna. Cada persona encuentra una forma de protegerse y de adaptarse. Igual pasa con las familias.-¿Hay algún caso que le haya llamado especialmente la atención?-Cuando uno está ante la muerte, la religión no te protege al cien por cien. Yo he visto a pacientes profundamente religiosos que han encarado la muerte con muchísima intranquilidad y con muchísimo desasosiego. Y he visto a otros pacientes no creyentes ni tampoco especialmente espirituales que han afrontado la muerte con mucha tranquilidad. Hay que hablar de la muerte porque hablar de ello no hace que llegue antes. Hablar de la muerte va a dar sentido al tiempo que nos queda y sabiendo que tu tiempo es limitado te puedes centrar en el legado o en hacer un repaso a tu historia de vida. Preguntarte cuál ha sido tu propósito en la vida, si has sido una buena persona, o cómo crees que te van a recordar. Respecto a a la religión, por mi experiencia diría que, en general, las personas católicas y protestantes aceptan muy bien la sedación paliativa al final de la vida. Sin embargo, en el islam, preservar la vida tiene un enorme valor y tanto en el islam como en el budismo son más reacios a la sedación paliativa. Con independencia de su religión, todas las personas comparten una necesidad muy parecida, la de ser cuidadas con dignidad y que se respeten sus valores hasta el último momento. Los protestantes suelen vivir esta última etapa con una gran sensación de comunidad. Es frecuente un acompañamiento continuo, que canten, que recen juntos, que exista una convicción muy profunda sobre lo que significa la muerte desde la fe. Todo esto genera un entorno de serenidad que a menudo ayuda mucho al paciente y a su familia. Eso no significa que todos los pacientes protestantes mueran tranquilos, pero el hecho de que se pueda vivir en comunidad y que se compartan tantas cosas juntos, aporta serenidad. -¿Y los católicos?-Por mi experiencia diría que su vivencia es más individual. -¿Por su experiencia diría que la religión influye en los casos de solicitud de eutanasia ?-Yo hablaría más de valores que de religión que puedan estar alineados con una demanda explícita de acortar la vida. En este sentido, la religión suele ser un factor protector pero yo haría un matiz. Para mí la eutanasia, que por conciencia no puedo practicar, surge de un fracaso en cuidados paliativos. Realmente hay un buen dispositivo, si hay un buen equipo que cuida y que acompaña, difícilmente habrá una petición de de eutanasia. Los que hacemos cuidados paliativos no nos empeñamos en alargar la vida al máximo sino en controlar los síntomas. Y si no se pueden controlar, se empezaría una sedación paliativa. Todo forma parte de un proceso y cuando hay un plan terapéutico y un objetivo que se revisa cada día, las familias y los pacientes lo entienden. Y saben que si llega un momento en que no podemos parar el sufrimiento, se empieza una sedación paliativa. Muchas veces nos dicen al final del proceso que esto es lo que querían, aunque inicialmente se plantearon solicitar la eutanasia. Esto requiere mucho diálogo y mucha comunicación. A lo mejor conseguimos un día bueno al paciente y quizá por ese día ya merece la pena hacer todo ese proceso. Vamos siempre a por ese día bueno y lo intentamos todo para conseguirlo.
Cristina Garzón, sobre eutanasia y cuidados paliativos: «Si logramos que el paciente tenga un día bueno ya merecen la pena»