Cristina Garzón es geriatra y trabajó más de dos décadas en hospitales catalanes antes de regresar a Andalucía como experta en cuidados paliativos y atención integral a las personas mayores en el Hospital de San Juan de Dios de Sevilla. En los últimos años esta médica especialista en geriatría ha orientado su práctica hacia la medicina preventiva y la gerociencia con el objetivo de promover en envejecimiento saludable. Combina su actividad hospitalaria con la atención domiciliaria a través del proyecto Geriatra en Casa, donde ofrece una atención personalizada a pacientes mayores con fragilidad, demencia, pluripatología o necesidad de cuidados complejos. Su trabajo se centra en preservar la capacidad funcional, prevenir la discapacidad y mejorar la calidad de vida basándose en los avances en biología del envejecimiento, la medicina funcional y medicina de la longevidad.-Lleva varios años con un estudio pionero en Andalucía sobre centenarios en el que ha colaborado con Antonio Ayala, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Sevilla. ¿Por qué lo hicieron y qué conclusiones alcanzaron?-Este estudio surgió de una pregunta muy sencilla: ¿Qué podemos aprender de las personas centenarias que llegan a esa edad con autonomía y con mucha lucidez para ayudar a que el resto de la población envejezca mejor? Se trataba de descubrir las razones de que algunas personas lleguen a los 100 años sin enfermedad. Y el análisis preliminar nos dice que estos centenarios no son simplemente personas que han vivido muchos años, sino personas que demuestran que tienen una gran adaptación biológica y se preservan mejor de cuestiones como la inflamación, con el estrés y con el metabolismo energético. También hemos visto que la longevidad no depende de un único factor ni de un único biomarcador sino que es el resultado de genética, hábitos de vida y entorno. Y esto abre una línea de trabajo muy interesante en relación con la medicina del futuro.-¿Y cómo será la medicina del futuro? La medicina actual lo que hace es tratar enfermedades; la medicina del futuro se va a encargar de prevenirlas. Y para eso tenemos que estudiar a nuestros centenarios.- ¿La genética es importante para poder llegar a centenario?-La parte genética condiciona entre un 20 y un 30 por ciento, pero no es lo más importante para llegar a centenario. Cuando me hacen esa pregunta mis pacientes, les pongo un ejemplo. La genética son las cartas que nos tocan cuando empezamos una partida. Van de alguna manera a condicionar un poco la partida, pero la partida no está perdida. Depende de cómo juguemos esas cartas, de nuestros hábitos. Incluso con malas cartas, podemos ganar la partida.-¿Cuáles son los hábitos de esos centenarios de su estudio que explican en gran parte su longevidad y su buena salud a una edad tan avanzada?-Lo que más condiciona la longevidad y el cómo envejecemos son los hábitos de vida, por encima de la genética, que condiciona entre un 20 y un 30 por ciento nuestro envejecimiento. El primero y más importante de esos buenos hábitos es el ejercicio. Hay que moverse. Moverse de la manera que podamos o más nos apetezca haciendo ejercicio de fuerza, caminando, etcétera, pero nos tenemos que mover cada día. El segundo hábito sería cuidar la alimentación. Una dieta basada en alimentos frescos, verdura, legumbres, fruta pescado, aceite de oliva. Yo siempre le digo a los pacientes que cuando abran el frigorífico, su frigorífico tiene que parecer un bosque. Si parece un bosque, vamos bien. El tercer hábito más importante es dormir. Mientras dormimos, el cerebro se limpia de todas las sustancias tóxicas que vamos a acumulando durante el día. Dormir mal es sinónimo de un envejecimiento acelerado. El cuarto hábito saludable es mantener un cerebro activo. Tenemos que mantenernos activos, aprender palabras nuevas, aprender un idioma, hacer sudokus o sopas de letras, encontrar las 7 diferencias entre 2 imágenes, lo que sea, pero mantener cada día una cierta actividad cerebral. El quinto sería mantener relaciones sociales. -¿La soledad hace envejecer peor?-Se ha visto que el aislamiento social es un acelerador del envejecimiento. Tenemos que relacionarnos con nuestros vecinos con nuestra familia por WhatsApp, por teléfono, o visitándolos. Y el último factor es controlar el estrés. Vivimos en un estado de hiperactividad permanente y eso tiene consecuencias, tenemos que aprender a descansar, a desconectar y a gestionar el estrés porque eso también es medicina.-El neurólogo Félix Viñuela, uno de los mayores expertos españoles en Alzheimer, sostiene que para prevenir la enfermedad de Alzheimer, o para retrasar sus efectos, sería muy bueno leer y bastante malo ver la televisión .-Es así. A fin de cuentas, el Alzheimer es una neurodegeneración, un envejecimiento cerebral acelerado. -¿El estrés es un veneno para nuestro organismo?-Sí. -Dice el bioquímico Antonio Ayala que destruye los huesos.-El estrés lo destruye todo porque cuando hay estrés se produce una inflamación crónica. Se liberan sustancias pro-inflamatorias que dañan todos los tejidos. Dañan el sistema inmune, dañan tejidos de soporte, dañan nuestra central de energía que son las mitocondrias, al final el estrés es un veneno que se va extendiendo. No nos damos cuenta y no paramos, pero convendría que lo intentáramos todos. Y, por supuesto, me incluyo yo.¿Qué personas suelen envejecer mejor que otras? Las personas que mejor envejecen no son las personas que menos enferman, sino las personas que mejor se adaptan a las enfermedades, es decir, que tienen mayor capacidad de recuperación. Pero si tenemos que hacer un perfil, yo diría que son personas que se mantienen muy activas físicamente, que tienen relaciones sociales y que son personas curiosas que tienen inquietud por aprender cosas nuevas y que gestionan muy bien el estrés, Y que, por supuesto, cuidan su salud. Pero yo añadiría, además, que son personas que tienen un propósito en la vida, es decir, un motivo por el que se levantan cada día. Ese propósito es un motor para seguir adelante. Y luego yo diría que son personas sabias. - ¿Sabias en qué sentido?-La sabiduría es un constructo multidimensional que tiene matices como la capacidad de autorreflexión, el comportamiento prosocial, o la preocupación por el prójimo, es decir, la empatía. Ese concepto de sabiduría no tiene nada que ver con intelecto ni con conocimiento general. En lo que se refiere a perfil de longevidad, se entiende como sabia aquella persona que ha incorporado transiciones vitales de su vida y ha aprendido de ellas.-¿A qué se refiere?-Por ejemplo, a cuando terminamos en el instituto, a cuando terminamos en la universidad. A cuando nos casamos. A nuestro primer trabajo. A cuando nos divorciamos. A cuando nacen nuestros hijos o a cuando a uno le despiden del trabajo o consigue un ascenso. Eso son transiciones vitales. El perfil de paciente longevo es un paciente que ha sabido incorporar esas transiciones. -¿Por qué la esperanza de vida en Andalucía es inferior a la media española y aún más que la de Madrid o Cataluña?-La longevidad no depende solo de un código postal la longevidad sino del resultado de muchos factores que actúan durante toda la vida. Me refiero a la genética pero también al nivel socioeconómico, la educación, el acceso a la sanidad, los hábitos de vida, la contaminación, el tipo de trabajo, el tabaquismo, el aislamiento social. Y aunque en Andalucía tenemos fortalezas muy importantes como una dieta tradicional excelente y un clima que favorece la actividad al aire libre, también tenemos una mayor prevalencia de obesidad, de diabetes, de sedentarismo y de factores de riesgo cardiovascular superiores a las comunidades del norte. Pero más que hablar de esperanza de vida, a mí me gusta hablar de años de vida libres de discapacidad, que es el concepto que que más utilizamos. España tiene una media de vida libre de discapacidad de 80 años, superior a la de Andalucía, en la que estamos ahora aproximadamente en 78. Madrid, por ejemplo, tiene 83 y Cantabria, 81. Hay una diferencia aproximada de 3 a 5 años de vida libre de discapacidad y al final no es lo que vivimos, sino en qué condiciones llegamos a la vejez. -¿La pobreza puede ser uno de los factores que lo explique?-La pobreza probablemente sea uno de los factores que más condicionan a la salud. El código postal influye tanto o más que el código genético porque las personas que tiene menos recursos tienen más dificultad para acceder a una alimentación saludable, realizan trabajos más precarios. Tienen más estrés crónico, duermen peor, suelen vivir en áreas más deprimidas y más contaminadas, tienen más hábitos tóxicos. Fuman más y son más obesos, en general. La pobreza no sólo acorta la vida sino que también adelanta el envejecimiento biológico. -Las personas que viven en el ámbito rural suelen ser más longevas que las que viven en los barrios de las ciudades. ¿Cuál es la explicación?-La velocidad con la que se vive en una gran ciudad, no es la velocidad a la que se vive en el ámbito rural. La alimentación probablemente tampoco es la misma porque todos los productos tienen mejor calidad. Se descansa mejor se vive a otro ritmo y y el estrés, como he dicho antes, es uno de los de los factores que más aceleran el envejecimiento porque provoca una inflamación crónica de bajo grado que al final es uno de los mecanismos que están implicados en el envejecimiento. -Por primera vez en un siglo la esperanza de vida se está frenando en muchos países desarrollados. ¿El estrés descontrolado puede tener algo que ver?Sí. Estamos sufriendo un envejecimiento acelerado y esto va a disminuir la esperanza de vida, sobre todo, la esperanza de vida libre de discapacidad, que es el dato importante. No se trata sólo de llegar a los 90 años sino de llegar a esa edad pudiendo caminar, pensando bien y tomando decisiones. Y relacionándonos con seres queridos.
Cristina Garzón, médica especialista en geriatría: «Hay un factor clave para llegar a los 100 años sin enfermedad y no es el genético»