El casal estaba a reventar y todo el mundo esperaba lo que finalmente ocurrió en Vàlencia. Tras una larga lectura de pemios, con parón incluido en Primera B -y el ritmo cardíaco disparado- el concejal Santiago Ballester pronunció la palabra Monestir y todo el mundo botó la silla. Convento Jerusalén acababa de revalidar el oro con una falla de escaparate , barroca, hipercolorista e impresionante desde cualquier punto de vista. Seguir leyendo... .