Los tomates que compramos hoy en el súper poco tienen que ver con los que comían nuestros abuelos. Una sucesiva selección de variedades favoreció los frutos más duraderos y resistentes al transporte, de un rojo más vivo y pulpa más firme, aunque con –desgraciadamente– menos sabor. Las nuevas técnicas genómicas (NGT, por sus siglas en inglés) logran de forma inmediata lo que antes costaba varias generaciones y muchos años de ensayo y error: plantas más resistentes a sequías, plagas y enfermedades, así como alimentos más nutritivos. El Parlamento Europeo aprobó el pasado miércoles el reglamento que aprueba estas nuevas técnicas genómicas, una demanda de los agricultores y los científicos, y que es importante distinguir de los transgénicos. La UE termina así con un bloqueo de décadas a la edición genética.
Comeremos plantas con genes editados: qué suponen las nuevas técnicas genómicas, diferentes a los transgénicos, que ha aprobado la UE