Caza a la pelota y al cuerpo desnudo. Tal semana como ésta pero de hace 50 años estas páginas se hacían eco de las quejas de los alicantinos sobre el juego con la pelota y el poco decoro de algunos, que no se cubrían del todo bien al cambiarse el bañador en plena arena. Todavía no había circulado por redes sociales, de móvil a móvil, la foto de un letrero en una plaza de Italia que prohibía taxativamente jugar a la pelota; sin embargo, la cuestión sobrevolaba ya, en 1976, la arena del Postiguet. El balón molestaba, aunque muchas veces lo hacían más los intolerantes que creían que la playa era suya y que aquello era el porche de un chalet privado. Todavía no se había viralizado la foto de un letrero en una plaza de Italia que prohibía taxativamente jugar a la pelota y sobre el que alguien había añadido a rotulador una atrevida contestación: «Entonces nos drogamos». Sin haber llegado a ese extremo, la problemática caló y apenas se ven hoy balones en plazas y parques de Alicante, vendidos ya a otra cosa, aunque cada vez más se oye el discurso lastimero de que los niños y niñas ya no juegan sin pantallas.
Caza a la pelota en el Postiguet