En el asunto del Informe PISA hay algo que no entiendo. Al hablar de la comprensión lectora o las matemáticas, supongo hablamos de las capacidades de cerebros humanos, en concreto los de los colegiales interpelados por los encuestadores. Pero, ¿a quién interpelan esos colegiales a la hora de entender algo u obtener un resultado a base de cálculo? ¿a su propio cerebro, poniéndolo a prueba para que responda según sus capacidades y destrezas, o toman el atajo de sus pantallas y el cerebro computacional que hay tras ellas? Cuanto menos se use el primero más cerca estaremos de su atrofia, pues los órganos inútiles siempre van a menos, cuanto más se desplace la carga hacia el segundo mayor será su funcionalidad y cuánto más esfuerzo pidamos mayor será el desplazamiento, pues la ley del mínimo esfuerzo es una constante biológica. Lo que no entiendo es que todavía nos preguntemos qué pasa.
Batalla perdida, me temo