Tercer sábado de julio. Siete de la tarde. Antzuola revive una escena que se repite, inalterable, año tras año. Hoy tampoco ha sido una excepción. El inconfundible redoble de los tambores ha vuelto a anunciar uno de los momentos más esperados de las fiestas patronales. Con puntualidad británica ha dado comienzo el Alarde, el acto más emblemático del programa festivo, que pone de manifiesto la vigencia de una tradición que entrelaza historia, patrimonio e identidad local.
Antzuola se rinde a la emoción de su Alarde