El misionero seglar mierense Alfonso Pombo lleva ya algo más de cuatro meses en la selva ecuatoriana, a orillas del río Napo, en una zona en la que, dice, su misión fundamental es "acompañar" a las comunidades que residen allí, aislados del resto del mundo, pero con múltiples problemáticas: desde la destrucción ambiental a cuenta de los efectos de una minería intensiva o la extracción ilegal de madera, a la presencia de grupos armados vinculados al narcotráfico, sin olvidar el alcoholismo, la violencia de género o los embarazos adolescentes en alza. "Llevaban 14 años sin presencia de misioneros aquí, estaban funcionando con los animadores o agentes de pastoral", explica Pombo sobre la presencia bastante precaria, hasta su llegada, de la iglesia católica y que "ellos mismos reclamaban. Fue una alegría cuando llegamos", cuenta sobre el momento en que se instalaron él y otros tres seglares más desplazados desde España. "Es un lugar exigente, por el clima y el aislamiento", continúa en sus explicaciones sobre esta segunda etapa en la Amazonía peruana. Pombo estuvo allí el año pasado para "observar y darnos a conocer", precisa.
Alfonso Pombo, el misionero asturiano en la Amazonía peruana: "Aquí todo es extremo y lo único importante es tener un plato de comida hoy. Nada más. No hay mañana"